sábado, 5 de mayo de 2012

FanFic Accidentalmente (YUGIOH- S&J) Cap 12



Capitulo 12 Todo lo que sube… tiene que estrellarse contra el piso. Parte 2



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Joey se había ido con su mejor amigo Yugi a la salida, pues en todo el día en la escuela y con la ausencia de Kaiba no había dejado de pensar ni un segundo en lo que tenía que hacer de ahora en adelante, y quería tener algo de apoyo, porque sabía que hablar con Yugi, le daría valor…

Habían caminado los tres en silencio todo el trayecto, pues Yami también iba y el comprendía que había algo más relacionado con el raro noviazgo de Kaiba y Joey, y que yugi parecía conocer. El ex faraón prefería no preguntar, porque sabía que a veces el intervenir empeoraba las cosas, y si su mismo novio ocultaba aquel secreto, era porque realmente era importante que no lo supiera. Porque desde que se había convertido en pareja del de ojos violeta aprendió que confiar en él era todo, y siempre lo hacía, ciegamente.

Así que no hablo, ni ellos tampoco.

Al llegar a la casa el faraón anunció que iba a ayudarle al abuelo con la tienda, ambos asintieron, dando gracias, porque sabían que simplemente era una excusa para dejar que charlaran cómodos en la habitación.

Fue Yugi quien al entrar rompió el silencio que se había formado desde esa mañana entre todos- ¿ya pensante bien que vas a hacer?- lo dicho hizo que el rubio soltara un suspiro, por supuesto que sabía lo que tenía que hacer, pero era más fácil decirlo que hacerlo…

-si…- por fin fue la respuesta del rubio. Su amigo le dio un breve silencio para indicarle que continuara- hablaré con Mokuba y le diré lo que paso…- pero al tricolor aún le quedaban dudas.

-¿eso quiere decir que quieres continuar con Kaiba?- preguntó, después de todo estaban peleados aun. El rubio asintió a la respuesta del otro.

- sé que es egoísta, pero no quiero dejarlo ir- agachó su cabeza, pues a pesar de la decisión, aun se sentía el pesar de la culpa en su pecho.

-tú dijiste que el solo era tu primer novio…- dijo Yugi tratando de recordarle por un momento que debería pensar más en su amistad con el menor de los Kaibas, pero al ver como su amigo puso esa mirada triste y agachó la cabeza decidió no continuar y mejor dejarle espacio para que hablara.

- ya sé que lo dije…- todavía le pesaba recordarlo- también sé que soy joven y que es el primero… que lo quiero a él tal vez porque no sé cómo es estar con alguien mas pero…- en ese momento miro directo a los ojos violeta de ser interlocutor, con una angustia que nunca se había posado antes en los ojos mieles de aquel joven- … ¿y si no quiero conocer a alguien más Yugi?... ¿Por qué querría?... ¿Por qué cambiaría a Kaiba por alguien que me ame más? Por qué aunque esa persona me amara más que yo mismo no sería feliz por el simple hecho de que no es Kaiba…- y fue así como llegó a la conclusión de estar enamorado de castaño… cuando vio su espalda marcharse le dolió el corazón… se arrepintió de no haberlo seguido, pero cuando mas dolió fue cuando en el receso sintió como alguien le acarició la mano y volteo esperanzado de que fuera el dueño de aquellos profundos ojos azules, pero al notar cómo se trataba de su amigo Yugi quien le otorgaba la muestra de afecto un vacio se formó en su corazón…

No había sido quien pensó… esa calidez no fue otorgada por Kaiba… y le dolió, como si de pronto vertieran nitrógeno liquido en su corazón…

Debía ser amor… porque de otra forma no dolería tanto… había escuchado tantas veces acerca de un corazón roto, que “dolía como mil agujas”, que “sentía el corazón hecho trizas”, que “sentía que moría”… y el ilusamente pensó que May “le rompió el corazón”… la realidad es que no… no fue hasta ese día que se sintió identificado con esas frases, y es que por algo se le adjudicaban los sentimientos al corazón, y es que por cada latido era como un infarto que dañaba su organismo, y si recordaba el momento justo en el que arruino todo, el palpitar se volvía cien veces más doloroso…

Tenía que ser amor… porque solo quería regresar a sus brazos, tocar sus labios, verle su sonrisa y no dejar que nuca mas volvieran a reflejar ese rencor aquellos ojos azules… sin importar que… y sin importar quien…

Y si no era Kaiba el no quería ser tocado, acariciado ni besado…

Yugi le sonrió, él podía entender esos sentimientos, pues también estaba enamorado, igual que su amigo, el llegó a esa misma conclusión… había muchos peros para la relación que tenía con el faraón, pero ¿y si él no quería a nadie más que Yami? Y si este deseaba lo mismo ¿Por qué no?
-está bien…- le dijo el más bajo a su amigo quien parecía está esperando su aprobación- te entiendo Joey, creo que debes hacer lo que creas mejor- el rubio se permitió una sonrisa.

-primero que nada debo arreglar las cosas con Kaiba, pero el tendrá que confiar en mí, porque no pienso revelarle el secreto de Mokuba, yo no tengo el derecho y no lo hare… si él no puede entenderme…- bajo la cabeza y sintió como la mano de Yugi se fue hacia su hombro…

- si no te entiende… pues entonces es un idiota- ambos rieron.

Después de eso Joey cogió su celular y sin atreverse a llamar al ojiazul, le mando un mensaje diciéndole “hablemos por favor”…


+++


Después de escuchar como el pelinegro lloraba en su oficina, decidió que ese no era el lugar correcto para hablar, debía llevarse a Debblin a otro lugar a charlar y por supuesto a que se calmara. Así que después de aquel silencio le ofreció un pañuelo y se decidió a hablar.

- mira Debblin, yo no soy quien para hablar contigo… a penas y nos hablamos, si, podría decir que nos volvimos algo así como “amigos” pero aun así… no creo serte de ayuda- Duke por primera vez lo miraba desde que empezó a hablar- si quieres puedo llevarte a casa de uno de tus amigos para…- pero antes de que terminara la alarmada voz del pelinegro lo interrumpió.

- ¡no!- dijo limpiándose las lagrimas y tratando de ponerse presentable- yo estoy bien… estaré bien, porque nada paso- y el ojiazul notó como se decía más eso a si mismo mientras nerviosamente se arreglaba el rostro-… solo me iré a casa, no te preocupes…- pero le moreno entonces empezó a fijarse un poco más en los detalles de la situación…

La ropa del pelinegro estaba desarreglada y sudorosa, obviamente por el hecho de haber corrido, o como él lo dijo antes “huido”, realmente esas palabras las había usado solo porque si, no pretendió descubrir nada, sin embargo parecía estar en lo cierto. La otra cosa era, ¿Por qué se le había ocurrido que “huir” y “refugiarse” en su oficina era la mejor opción y no en la casa de uno de sus amigos?

La respuesta era obvia… no había corrido a su propia casa por miedo a estar solo, no había corrido a casa de sus amigos porque no quería estar con ellos, y había ido con Kaiba, porque no quería ver a sus amigos, así que la realidad era tal vez, que de quien huía era de ellos.

Suspiró y luego rió, fue por esto último que Duke puso cara de no entender nada.

-vienes a mi edificio, entras a mi oficina como si nada y luego lloras, dices que no paso nada y ¿pretendes que te deje ir así como así y sin preocuparme?- Kaiba se levanto de su silla mientras el otro lo seguía con la mirada- no sé qué persona crees que soy o lo que tus patéticos amigos o incluso mi querido novio te hayan metido a la cabeza, pero te aseguro que no soy tan malo…- para este entonces el sonreía de lado, Duke lo había notado, era el solo hecho de mencionar a Joey el que siempre cambiaba el ánimo del empresario, así que como pudo le devolvió la sonrisa y se pregunto ¿Por qué no confiar en él? Además ya había venido hasta aquí por sí mismo.

Así que solo asintió. No estaba seguro de poder contarle, pero quería gritar más que nada, incluso para él era difícil admitirlo… las palabras…. ¿Qué palabras iba utilizar para contárselo? Ni siquiera estas aparecían en su cabeza… sin embargo, asintió.

-vamos a otro lugar…- dijo el ojiazul justo antes de llamar a su secretaria avisando que se iba y le llamara si algo sucedía, después de eso ambos se dirigieron hacia el ascensor, Kaiba le dijo que se adelantara mientras le avisaba a su hermano de su ausencia y que se verían en el living. Duke mientras estaba dentro del elevador, solo en aquellas puertas, se permitió cerrar los ojos y calmarse, secarse bien las mejillas y levantar la cabeza, simulando para todos aquellos que lo vieron entrar, que nada había pasado.

Espero alrededor de cinco minutos para ver bajar al castaño por el mismo lugar donde él estuvo antes, pidió unas llaves en recepción y se dirigieron al estacionamiento. Al pelinegro le sorprendió mucho ver aquella motocicleta azul… Tristan usa motocicleta también… le dijo su mente, pero se sacudió el pensamiento con un cabeceo. Sin replicar nada, simplemente se subió al vehículo detrás de Kaiba y sosteniéndose de él, entes de arrancar, el ojiazul le dio un casco y mencionó- solo la uso cuando voy con Joey- justificando así el par de cascos. Duke tan solo asintió de nuevo y se lo colocó. La buena noticia para el chico de los dados fue que en el vehículo en el que iban era imposible entablar una conversación y tuvo otro momento de paz como en el elevador mientras se sujetaba de la cintura del mas alto.

Extrañamente se sentía seguro… ¿así se sentiría Joey estando abrazado de este hombre?

Seguro e importante.

Definitivamente el Ceo no era lo que todos creían, y cada vez que entablaba una conversación con él se daba cuenta de ello. Sonrió para sí mismo. Estaba entrando en terreno peligroso y se dio cuenta. Duke debblin no era un adolescente tonto y no podía permitir que la amabilidad de Kaiba lo engañara. Desde el principio sabía que lo que tenían en común era Joey Wheeler y el aceptó tener esa amistad loca con él cuando se acercó a hablarle. Su debilidad le estaba jugando sucio, sentirse tan desnudo y vulnerable por el incidente le estaba revolviendo la cabeza.

Antes de que otras ideas empezaran a atacarlo, sintió como Kaiba estacionó la moto, en la parte baja de un edificio alto, la dejó ahí y luego subieron por el ascensor. Luego de salir se dirigieron a un pasillo que tenia varias puertas, llegaron a una en especial donde el moreno metió la llave y entraron. Era un departamento cómodo, con una sala y una cocina.

- este es el lugar donde Joey y yo solemos ver películas, antes también venía con Mokuba…- confesó tranquilo el ojiazul-… ahora si, puedes gritar y llorar lo que quieras- Duke se quedó paralizado, realmente solo le dio risa oír aquella declaración así que inevitablemente soltó las carcajadas. Definitivamente el castaño era malo en consolar gente, el sentía que lo iba a inundar de preguntas acerca de lo que le “pasaba” pero no fue así…- de que te ríes… es en serio- dijo el ojiazul con un tic en el ojo.

- lo siento, es que no lo vi venir…- dijo aun entre risas. Para ese entonces ambos aun se encontraban en el centro de la sala, solo que ninguno se había sentado. El pelinegro avanzó hacia el sofá y tomó una de las almohadas, la abrazó con fuerza y gritó en ella con todas sus fuerzas; Kaiba solo observó la acción desde su sitio sin hacer ningún movimiento.- ya me siento mejor…- declaró el ojiverde al finalizar el grito.

-eres muy extraño- dijo el ceo mientras se dirigía a la cocina de donde sacó unas latas de cerveza- toma… a veces relaja- el otro asintió y ambos se sentaron en el sillón. Duke tomó su bebida, ambos la abrieron y compartieron mas minutos sin hablar mientras bebían; y cuando el pelinegro quiso romper el silencio, Kaiba el tomó la delantera- no estoy seguro de que decirte ahora…- dio un suspiro- antes y ahora… nunca he acostumbrado decir mis problemas a alguien, o incluso repetírmelos a mí mismo. Si hay algo, simplemente buscaba la solución y hacia lo posible. Eso es todo. Todo tiene solución- el ojiverde bajo la cabeza, porque su problema no era como las matemáticas, o como las cuentas de una corporación, y no se podía decir que tenia una solución y ya.

-mi problema no tiene solución…- dijo en voz alta. El castaño pasó por su garganta el último trago que había tomado de su lata.

- pues entonces olvídalo…- Duke soltó una sonrisa irónica, “olvidarlo”, como si pudiera-… si no tiene solución ahora entonces es parte del pasado, y si hay algo que no se puede hacer es simplemente cambiar el pasado, lo que te dejó ese “problema” es por lo que tienes que preocuparte- continuo Kaiba, pero el otro no entendía muchas cosas aún… ¿cómo podía simplemente olvidarlo?

¿Por qué a mi?

¿Por qué no hice nada?

¿Por qué aún me preocupo por cosas tan tontas?

No me lo merecía

Ese odio no era para mí

¿Por qué paso?

- es mas fácil decirlo que hacerlo…- respondió inmerso entre sus propias dudas.

- yo no te dije que fuera fácil, ni tampoco que era cosa de ya… tienes que darte cuenta por ti mismo de ello- Duke le medio sonrió.

- creo que si te digo lo que paso…serias capaz de ir a matarlo…- al pelinegro se le vino a la mente el día en que ellos pelearon, realmente los dos solo tenían ganas de hacerse daño. Solo debía haber una razón y seguro Tristan y el castaño frente a él no dudarían en agarrarse a golpes otra vez. Solo necesitaban un pretexto.

-  ¿quién?- preguntó el ojiazul, pero su cerebro maquinaba demasiado rápido para el gusto de su acompañante, pues relacionó rápidamente a Tristan con alguien a quien seguro quería matar-¿… tu amigo el “mono”?- inquirió inmediatamente; sin darse cuenta, Duke se puso nervioso al ver como el otro descubría poco a poco detalles de su incidente y demasiado a prisa para el gusto de cualquiera. El ceo no necesito más respuesta que eso, ahora tenia todo más sentido; el único lugar en el cual Tristan JAMAS buscaría al chico de los dados, o a cualquiera que no fuera Joey, sería con él, en su oficina, y esa fue la razón por la que ahora estaba metido en esa situación.

Otro silencio. Innecesario, pero incómodo, pues ambos sabían que era inútil ocultarlo.

-si… tiene que ver con Tristan- el ojiverde lo materializó en palabras. Internamente se debatía entre continuar o no, ¿Qué sucedería si le contara a Kaiba? ¿Una riña otra vez? ¿Un escándalo mayor? no, eso no… y interrumpiendo su disputas internas el otro habló.

-no es necesario que me cuentes que pasó… es obvio que es entre ustedes y que yo solo necesito una excusa para molerlo a golpes otra vez- las miradas de ambos se cruzaron por primera vez desde que estaban ahí- solo dime si necesitas que lo agarre mientras tú lo golpeas- y ahí estaba de nuevo, el dulce y gracioso Kaiba, aunque pensándolo bien, tal vez lo decía literalmente. Igual el pelinegro sonrió.

Esa era una amistad entre hombres. Kaiba lo miraba así, pero él y sus estupideces le hicieron pensar que sería una charla mas profunda. En parte esa sonrisa de sus labios era un poco una pequeña burla para sus tontas ideas, era tiempo de aceptar por primera vez esa clase de amistad, después de todo, y pese a sus preferencias, ambos eran hombres y tener una amistad así, donde te sientas y tomas una cerveza no estaba nada mal. Y le hizo bien, porque se dio cuenta de una cosa más, no era una asustadiza chiquilla que fue atacada por alguien con quien no podía… era lo suficientemente fuerte para ser él mismo quien le pateara el trasero a Tristan; esa era  la realidad.

Tener miedo, le pareció un poco patético de su parte de pronto. Suspiro. La próxima vez que viera a Tristan, sería diferente… tomó lo último de su bote de una sola vez y en eso el sonido del celular de Kaiba lo sacó de sus pensamientos.

-es Joey…- el pelinegro lo supo, veía en los ojos azules como quería salir corriendo a encontrarlo, pero también como se negaba así mismo a hacerlo.

- pues ve con él… supongo que quiere arreglar las cosas contigo- dijo Duke, Kaiba por un momento se sintió un poco avergonzado, pues cuando se trataba de Joey estaba consciente de que su cara cambiaba completamente y el ojiverde aprovechaba para burlarse de ello cada que podía. Asintió sin agregar nada más- ¿te importa si me quedo una rato más?

- no, quédate cuanto quieras- dijo antes de salir por la puerta a toda prisa mientras le contestaba el mensaje recibido a Joey.


***


Se encontraba muy confundido, mucho más con la acción siguiente de su hermano, pues, al salir de la empresa se fue con Duke en la motocicleta hacia el departamento donde solían ver películas juntos. Hasta ese momento pensó que tal vez la persona con la que salía era con el chico de los dados, pero después de unos minutos su hermano salió solo a toda prisa. Y hubiera seguido con su pensamiento si no fuera porque el castaño tenía esa expresión mientras veía su teléfono justo antes de montar su moto. La que le decía que estaba mensajeando con ella.

No podía ser Duke si lo acababa de dejar justo hacía un minuto. Lo más probable es que su hermano hubiera dejado ahí al pelinegro por ir con esa persona. Sin sacar mas conjeturas, se decidió a continuar con la misión de seguirlo.

La siguiente parada del castaño fue aún más misteriosa; se detuvo en una heladería y al parecer pidió una nieve de chocolate, se sentó y espero. Melancolía era la palabra que describía mas la manera en la que se comió ese postre y Mokuba Kaiba quien mas conocía a su hermano mayor no podía estar más sorprendido y embrollado por esto.

Justo cuando pensaba que las cosas no podían ponerse más extrañas, fue cuando vio una cabellera rubia llegar y sentarse junto al Ceo, y lo mas extraño fue que a quien pertenecía aquel cabello era nada más y nada menos que Joey… ¡¿Qué demonios estaba pasando?!

Recordó las palabras dichas antes a Debblin en la oficina…

-Qué quieres Debblin? Si vienes a abogar por Joey, prefiero que lo haga el mismo…

Pues, pudo notar como entre ellos había una seriedad  poco común en sus discusiones normales. Por un momento el menor de los ojiazules temió lo peor… pero no, no podía ser que su amigo lo traicionara y le dijera a su hermano su secreto. Debía ser otra cosa por la que ambos estuvieran peleados… ¿pero que era?

Debido a la lejanía en la que se encontraba y por no bajarse de la limosina para no ser visto, Mokuba no podía escuchar nada, pero lo que no sabía, es que tampoco tenía una visión clara de ellos, puesto que no notó las manos de ambos que estaban puestas en la mesa…

Estuvieron alrededor de una hora ahí, hasta que algo descolocó otro poco al menor; su hermano sonreía de una manera tierna, lo que para el quiso decir que ya no había problemas con su amigo, pero ¿Por qué esa sonrisa? Tenía el presentimiento de que incluso Joey sabía de la persona especial de Seto, pero al parecer no quiso decírselo, y esa sonrisa solo significaba que esa persona estaba implicada en todo, en lo de Duke antes, en la reunión con Joey ahora, la sonrisa, la pelea que tuvo con Tristan hacía ya unas semanas… estaba seguro, pero no sabía como relacionarlo…

Entonces de nuevo su hermano decidió marcharse, pero con el se llevó al rubio, por un momento pensó que se reunirían con el ojiverde en el departamento, pero contrario a lo que pensaba se dirigieron a la casa de Joey. Cuando estuvieron cerca, en vez de llegar a la puerta, su hermano se detuvo en un árbol que se encontraba a tres casas y al frente de la de su amigo, donde se bajaron y quitaron los cascos. El rubio se recargó tranquilamente en el tronco mientras su hermano apagaba el vehículo. Lo demás fue en cámara lenta…

El castaño se acercó, tomó la mano del rubio con la cual lo jaló gentilmente hacia si mismo, rodeo su cintura con los brazos y comenzó a besarle mientras el otro le correspondía y a su vez se aferraba a su cuello.

Era un beso.

Su amado hermano estaba besando a su mejor amigo, así como su mejor amigo besaba profundamente a su amado hermano…


Continuara…

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